Sentí. Sonaba música. Bailé y canté. Con el cuerpo ligero, no pensé más que en ese momento. Soy pura luz.
Descubrí, en esta ocasión, que me gusta bailar aunque no sepa cómo, que disfruto se una buena paja tanto o más que un encuentro sexual con un otro, disfruto imaginando y el celular no hace otra cosa que distraerme de mí misma.
Aprendí a focalizar.
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